Escrito por Víctor de Currea-Lugo
Este artículo empieza mal y terminará
peor. Este título ya previene a los que dicen que los venezolanos no
mienten, porque dicen aquello que, según nuestra agenda, queremos
escuchar. Y molestará a muchos venezolanos que insistirán en decir que
nunca exageran, que eso es una exageración.
Empiezo por algunos momentos vividos en
Caracas para explicar mi afirmación. El primero fue un twitt que puse en
marzo de este año en el que sostenía tres cosas: la inmensidad de la
inflación, lo relativo de la escasez y la inexistencia de la hambruna.
En menos de 24 horas había recibido más de 4.000 insultos.